Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

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Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Red el Dom Oct 23, 2011 12:23 pm

Antigua Intro:
Bien, como dije hace ya tiempo quiero empezar una historia de misterio aquí. Constarà de 5 partes, cada una con sus capítulos. No me comprometo a publicar periodicamente, debido a que curso bachillerato y además este fin de semana próximo será el salon del manga en BCN XD Intentaré, però, no estar mas de semana y media o dos semanas sin publicar. Si alguna vez alargo este termininio por cualquier causa, lo explicaré aquí, en este post. He colgado un pequeño prologo, colgaré uno como estos en cada capítulo y más tarde o este viernes colgaré el primer capítulo.
¡Bueno, ya estamos llegando al desenlace del primer misterio! Gracias a toda la gente que lee Dr. Clueless por llegar hasta aquí, espero no decepcionaros... Prometo, como minimo, que a casi todos os sorprenderá. ¡Fijaos en cada nimio detalle! ¡La verdad sobre este misterio está al caer!

Título: Dr. Clueless
Autor: Carlos Olivier (Red)
Trama: Diferente en cada parte, así que la pondré cada vez que empieze una parte nueva.

[DR. CLUELESS]

Parte 1 “El misterio de la silla”
El pintor Johan Von Hausen muere a los 42 años de edad en su casa a causa de una puñalada en el cuello. El ángulo de la incisión y el lugar donde se encontró al cadáver son extraños, por eso cuando Lisa es acusada de su asesinato sin ninguna prueba definitiva, llama al mayor investigador de Nueva York, Charles Clueless… ¡Su único problema es que el renombre le viene de su padre y este es su primer caso! ¿Podrá Charles descubrir la verdad detrás del misterio de los Von Hausen?

Prólogo ~ La noche del crimen:
Estudio Von Hausen / 1-1-2008 / Hora desconocida
La pálida luz de la luna se colaba por la ventana del estudio. El famoso pintor Johan Von Hausen estaba en busca de su obra maestra y dibujaba bocetos de cuadros sin parar. Rodeado de lienzos a medio acabar, el pintor contemplaba con alegría su último boceto. Ese cuadro era su obra maestra. Se puso a pintar inmediatamente, evadiéndose de su alrededor. Lastima que era en aquel momento cuando el tenia que estar verdaderamente atento.

Una sombra entró en el cuarto. El sonido de sus pasos rebotaba en toda la casa. El ruido de música lejana y discusiones llegó al pintor y por desgracia tapó el lento avance de la sombra. De golpe, las discusiones pararon y la música cesó. Fue entonce cuando el pintor se dio cuenta, alarmado, de que alguien estaba acercándose a él desde detrás. El pintor se giró rápidamente a ver quien le molestaba en el momento en que estaba pintando su obra cumbre y no pudo reprimir una cara de asombro al descubrir el rostro de su interceptor… Cara que rápidamente cambió al terror más absoluto, justo antes de congelarse. Johan Von Hausen había muerto.

Llegada a la escena del crimen:
Oficina de Charles Clueless / 2-1-2008 / 9:30
Los ronquidos se oían en todo el bloque de pisos. En medio de un caos de hojas de papel y bolígrafos se hallaba su origen. Charles se había dormido en el escritorio de su estudio repasando varios casos. En el estudio solo estaba el escritorio, una pequeña estantería hasta los topes de informes y un teléfono colocado en el suelo.

En ese momento, el teléfono sonó. Charles se despertó de golpe y cayó al intentar coger el teléfono desde su silla. Una vez en el suelo, ya despejado completamente por el golpe, descolgó:
- ¿Si? Oficina del Doctor Clueless, ¿que quiere?
Una tímida voz respondió al otro lado de la línea:
- Soy Lisa. He tenido un problema y necesito su ayuda.
- ¿Un problema? ¿De que tipo?
- … ¿Podría darse prisa en venir? Lo hablaremos entonces. ¡Es muy importante que llegue ya!
- De acuerdo, pero ni se donde se encuentra…
- En el 97 de Painter’s Street. ¡Venga rápido, por favor!
Se oyó el sonido de un teléfono moverse, seguido por varios pitidos. Habían colgado.

Charles se levantó del suelo. No tenía muy claro que debía hacer. Ni siquiera sabía porqué le habían llamado a él. Acababa de llegar a la ciudad, pero parece que el renombre de su padre le hacía justicia. El padre de Charles, Albert Clueless, era un fiscal muy importante en la ciudad. Todo el mundo le admiraba ya que siempre vencía en todos sus casos. Algunos encontraban pegas a esto, ya que era imposible que en todos sus casos el acusado fuera culpable, pero él siempre respondía que nunca había encerrado un inocente en la cárcel. Charles estaba muy orgulloso de él, por eso decidió entrar en la policía. Desde pequeño siempre se entusiasmó por todo tipo de misterio que le rodeaba y mostró una mente muy despierta, por eso terminó la carrera de criminología en un tiempo límite. Pero luego llegó “él”. El nuevo jefe de policía. Justo unos meses antes de terminar criminología y aplicar para sus primeras prácticas en una comisaría de la ciudad, los periódicos empezaron a dar increíbles noticias: Los crímenes no resueltos de la ciudad habían sido reducidos al 25% del anterior índice. Tres cuartos de los crímenes habían desaparecido. De pronto, la policía empezó a encontrar a los culpables nada más saber del asesinato y se volvieron increíblemente eficaces. Charles no creyó esto, como la mayoría de la población, y decidió impartir justicia a su modo. La gente no confiaba en la policía para resolver los asesinatos cometidos en la ciudad, por eso los investigadores privados se ofrecieron como sustitos. La ciudad se convirtió en un campo de batalla de investigadores privados contra la policía, donde casi siempre vencían estos segundos. La corrupción extrema se hizo evidente, pero Charles no quiso desistir. Alquiló un pequeño piso en la Calle Central y montó una oficina esperando poder librar esa batalla junto a todos los defensores de la verdad. ¿Sería ese su momento de empezar la lucha contra la policía corrupta?

Charles no lo pensó dos veces. Se cambió de ropa, cogió su camisa blanca, la corbata azul de cuadros que le regalo su padre y se calzó. Bajó las escaleras, pegó un salto por encima de los periódicos nuevos y se dirigió hacia Painter’s Street a empezar su cruzada. Si se hubiera detenido a leer el titular del periódico puede que no hubiese ido directo a la escena del crimen. Este estaba por la parte visible y decía así:

“EL MISTERIOSO ASESINATO DE JOHAN VON HAUSEN
MUERE EL FAMOSO PINTOR DE PAINTER’S STREET”

97 de Painter’s Street / 2-1-2008 / 10:15
Había tardado lo suyo en llegar a Painter’s Street, pero por fin consiguió encontrar el 97. No le fue muy difícil: la policía había colocado coches patrulla y luces de prevención para que nadie entrará. Lo que lógicamente provocó el efecto contrario, ya que una masa increíble de personas se abalanzaba contra la policía junto a los medios de comunicación para pedir explicaciones. Charles se abrió paso entre la multitud y llegó al cordón policial, que sorteó por debajo. Un agente le vio y se acercó a él.
- ¡Señor! ¡No puede hacer eso así como así! ¿Es que no ve que estamos en medio de una investigación?
- No se preocupe, traigo los papeles apropiados.
Charles le enseñó unos papeles que llevaba encima y el agente se sorprendió.
- Un detective privado, ya veo… Desde que crearon esa maldita ley os inmiscuís en todo, ¿eh? ¡Pero la firma Albert Clueless!
- Si, es mi padre.
- Bueno, ser el hijo de Albert Clueless no te proporcionará un trato especial. Ve a reunirte con tu cliente y déjanos en paz pronto.
La ley en cuestión se había creado por presión popular. Con la debida autorización de la fiscalía general, una carrera en criminología y una oficina propia cualquier investigador privado podía tomar parte en una investigación si lo deseaba. Ese tipo de orden no era fácil de conseguir, pero al ser su padre quien era, a Charles no le costó mucho recoger las firmas necesarias.

- ¡Señor Clueless!
Una joven vestida con un mono lleno de pintura se acercó a Charles. Tenía el pelo castaño, a juego con sus ojos marrones, recogido dentro de una gran gorra. Su aspecto general parecía cómodo, pero Charles dedujo que se trataba de su cliente y no dijo nada.
- Tú debes de ser… ¿Lisa? Me has llamado esta mañana para que viniese, ¿correcto?
- ¡Si, señor! Estudiaba con el señor Von Hausen en su casa, era su aprendiz personal.
- Espera, ¿que? ¿A que viene todo esto?
- Ah, supongo que no lo sabe… La víctima de este caso es el famoso pintor Johan Von Hausen. Murió anoche. Yo, como ya le he dicho, era su aprendiz y según la policía… La persona que cometió el crimen.

La investigación ~ El inspector:
97 de Painter’s Street / 2-1-2008 / 10:25
Charles se sorprendió por la revelación de esa joven. La policía ya tenía a un culpable pocas horas después de haber descubierto el crimen, como era de esperar. Para no perder el tiempo, Charles preguntó:
- ¿En que se basan las acusaciones de la policía?
- Bueno, señor, yo estaba en la casa a la supuesta hora de la muerte, pero le juro que al llegar el cadáver ya estaba allí. Encontraron al señor Von Hausen sentado en su silla, como casi siempre. El inspector me habló de algunas pruebas o testimonios, quizá las dos cosas, pero estaba tan asustada que no le presté atención.
- Bien. Supongo que deberíamos visitar la escena del crimen y hablar con ese inspector.
La joven asintió con la cabeza y tiró de Charles.
- ¡Sígame!

Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 10:32
El ático de los Von Hausen era el 6º y último piso del edificio. La entrada estaba tapada con una cinta policial y custodiada por un agente de policía. Charles le enseñó su autorización y el agente le dejó pasar.
- El inspector Doe le espera en el fondo de la sala, cerca del cadáver.
Inspector Doe. Charles tenía ganas de conocer al inspector de policía asignado al caso. Si tenía suerte, sería un novato con pocas luces, perfecto para su primer caso. Dada la suerte de Charles, no fue así. El inspector era grande, con una constitución similar a un armario. Era un hombre de unos treinta y tantos, según pensó Charles, tenía bastante poco pelo, pero sin llegar a ser calvo. El desgaste de su chaqueta denotaba años de experiencia y el brillo de su placa reflejaba su dedicación por el cuerpo de policía. El hombre se giró. Charles pudo observar que por debajo de la chaqueta llevaba unos pantalones de pana sujetos con dos tirantes y camisa blanca. Ese inspector era un cliché andante.
- Bien, joven, ¿supongo que ese es su investigador privado?
El inspector le hablaba Lisa, quien asintió con la cabeza.
- Si, señor. Es Charles Clueless.
- Dr. Clueless, mejor. Aquí tiene mi autorización.
El inspector se sorprendió.
- ¿Clueless? ¿Cómo ese famoso abogado?
- Fiscal, inspector… Doe, ¿no?
- Efectivamente. John Doe, departamento de homicidios. Bien, supongo que debe saber ya los detalles básicos del caso, ¿no?
- Bueno, si pudiera ilustrarme con su versión de la historia, inspector…
- Si, si, claro. Espere un momento…
John cogió una bolsa del suelo y empezó a rebuscar en ella.
- Mediante las declaraciones de los testigos hemos conseguido una hora aproximada de la muerte… Las 9:45. Ha esa hora, en la casa no había nadie más que Johan Von Hausen… y la joven Lisa, quien ha admitido haber llegado solamente un cuarto de hora antes.
- Pero no por eso ha de ser forzosamente la asesina, ¿no?
- Dos palabras, amigo: No me interrumpa.
- Eh, inspector, eso son… Da igual.
- Bien, ¿por donde iba? ¡Ah, sí! Lisa llegó aquí a la hora del crimen. Ella era la única persona con llave de la casa que seguía cerca. La mujer del señor Von Hausen, Rita Von Hausen, había salido a cenar con unas amigas y no se encontraba presente en esos momentos. De momento, si tenemos en cuenta los hechos, Lisa es la única que pudo cometer el crimen.
Charles miró al inspector, atónito.
- Espere un momento… ¿Realmente me esta diciendo que eso es todo lo que tienen en contra de Lisa?
- Bueno, ella admitió el estar aquí a la hora del crimen y la viuda ha demostrado que ella no llegó a la escena del crimen hasta las 10 en punto.
- Bien. Esa lógica tiene un fallo enorme. Compadezco al pobre fiscal que tenga que dirigir este caso.
- ¿¡Perdone?! ¡Nadie le habla así al departamento de policía!
- Bien, dígame una cosa inspector: ahora mismo no para de hablar de la hora de la muerte pero acaso la primera vez que ha hablado de ella… ¿No ha afirmado usted que era una hora aproximada mediante los testimonios recogidos? Esa hora no puede ser considerada oficial.
El inspector estaba perplejo. Obviamente, nadie se había atrevido a contradecirle en años y no sabía reaccionar ante esa situación. Al recuperar la compostura, el inspector habló con tranquilidad.
- Tiene razón, este tipo de lógica no serviría… Si no tuviésemos pruebas.
- ¿¡Las tienen?!
Charles se golpeó la frente con fuerza. Un fallo de novato como no preguntar por la falta de información podría costarle caro más tarde. Hizo nota de su error y preguntó por las pruebas al inspector:
- ¿Qué pruebas?
- La verdad es que están etiquetadas en la escena. Lo mejor será que usted las observe de cerca y me dé su opinión. Ninguna de las pruebas ha sido analizada aún. Si encuentra alguna sin marcar, notifíquemelo para que hable con los forenses. No todo ha de ser competición, ¿no?
Charles remugó por lo bajo:
- Es más divertido cuando ganas tu, ¿eh?
- Ah, decía algo, amigo.
- No. Y no me trate de amigo. Soy el Dr. Clueless.
Dicho esto, Charles se acercó a la escena del crimen para examinar. Definitivamente hoy no era su día, el inspector daba una apariencia de formalidad que contrastaba con su carácter informal, pero por una vez Charles debería haberse dejado llevar por las apariencias.

La investigación ~ Escena del crimen:
Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 10:53
Charles se acercó al pintor fallecido. El cadáver seguía sentado en su silla, en frente de sus cuadros. Al parecer, la corta estatura de Johan Von Hausen y la altura de sus caballetes le forzaban a usar una silla con un regulador de altura, para poder llegar a los sitios más altos.
- El señor Von Hausen decía que se sentía más cómodo que pintando subido a un taburete – dijo Lisa.
Charles asintió y se fue a examinar los alrededores de la silla. Frente al pintor se encontraba una gran colección de cuadros. Había varios colocados en los caballetes y otros tantos en estanterías, tirados por el suelo e incluso uno encima del otro.
- El señor Von Hausen pintaba mucho, ¿no, Lisa?
- Si. Aparte de ser su profesión tenía la manía de pintar cualquier cosa que se le viniese a la cabeza, por muy descabellada que fuera, por eso hay tantas pinturas: todas las que no tenía claras las rallaba con pintura negra y las dejaba por ahí tiradas. Su mujer, la señora Von Hausen, se encargaba de recoger las pinturas rechazadas y ordenarlas cuando el señor Von Hausen no encontraba en casa o estaba ocupado en otra cosa.
- ¿Que tal se llevaba el matrimonio Von Hausen?
- Oh, perfecto, tenían sus discusiones de pareja, pero nada muy serio…
Charles habló en voz baja:
- Esos son los peores…

El suelo estaba lleno de bocetos y alguna que otra tela de cuadro medianamente destrozada. Parecía que el pintor no toleraba ninguna obra fracasada. Charles se fijó en la etiqueta policial que habían colocado en el suelo. Estaba cerca de un cuchillo, al parecer de cocina.
- Inspector. ¿Me ha dicho que aun no han examinado nada?
- ¿Lo dice por el cuchillo? Un test rápido conducido por los de la científica revela que la sangre es del mismo tipo que el de la víctima y que no hay ninguna huella, aparentemente. Pero se debería considerar la posibilidad de que si las hubiese.
- Muy bien… ¿A quién pertenecía el cuchillo?
- A la víctima. Era un cuchillo de su cocina, al parecer, la viuda nos lo ha confirmado.
Charles observó un poco más el cuchillo y traslado sus ojos a otra etiqueta policial. La habían situado justo al lado de un pincel.
- El pincel de la víctima, ¿supongo?
- Supone mal, amigo. El pincel pertenece a la acusada.
Charles maldijo por lo bajo. Volvió a fijarse en el pincel: tenía restos de pintura y sangre. En la empuñadura estaban grabadas las iniciales L.A.
- ¿“L.A.”?
- Son las iniciales de mi nombre. Ya sabe, “L” de Lisa y estas cosas…
- Entonces si que es tu pincel.
- No se lo he negado, ¡pero les digo en serio que no tengo nada que ver con el crimen!
El inspector se acercó.
- Bien, explícanos entonces, jovencita, como ha llegado esa sangre a tu pincel.
John tenía razón. Cerca del pincel no había ni un rastro de sangre, la cual estaba toda concentrada encima de la víctima y detrás de la silla. Lisa balbuceaba:
- Pero… Pero… No lo entiendo. Les juro que no me acerqué al señor Von Hausen… ¿Usted me cree, no, doctor Clueless?
Charles no supo que decir. Intentaba hacer cuadrar su versión con la información que le mostraban las pruebas, pero sentía que le faltaba algo…
- Lo siento, Lisa, pero antes de aventurar nada, tengo que terminar de analizar la escena.
Después de decir eso se alejó un poco de Lisa para seguir investigando, rabioso por no poder demostrar su versión. Charles encontró varios potes de pintura en el suelo, la mayoría de los cuales estaban abiertos y se empezaban a secar.
- ¿Se empiezan a secar ahora? Espera…
Entonces lo vio claro. Podía demostrar parte de la historia de Lisa, pero primero necesitaba más información del inspector. Se acercó a él y le preguntó:
- Asumo que aun no han examinado ese pincel, ¿cierto?
- Asume bien, amigo. El pincel es una de las últimas cosas que tenemos pensado analizar, sin duda encontrar huellas en el arma del crimen ahora por ahora es más importante.
- Entonces todo lo que tiene es la presencia física del pincel para demostrar que Lisa estuvo aquí anoche, ¿correcto?
- ¿A dónde quiere llegar a parar con esto, “doctor”?
- Bien, Lisa, si hicieras el favor de borrar esa cara de enfado y escucharme, verás la razón por la que no te he defendido antes. Uno, aparentemente y sin conocimientos previos pensaría lo mismo que ha pensado el inspector Doe: que tu pincel está lleno de sangre. Pero no es así. En el pincel se pueden distinguir tres colores básicos distintos, aparte de la mezcla que se ha producido entre ellos para conseguir otros colores. La primera cosa extraña que podemos notar de esto es la suciedad del pincel: cualquier pintor que se precie limpiaría el pincel de cualquier color usado anteriormente antes de utilizar uno nuevo, ya que eso podría comprometer la calidad de ese color.
- Pero Lisa no es ningún pintor de renombre, ¿no? ¡Es un simple fallo de aficionada!
- No. Es una línea lógica simple: si Lisa era aprendiz del señor Von Hausen, ¿cree usted que era una simple “aficionada”? El señor Von Hausen era un pintor muy famoso, nunca hubiese aceptado a una aprendiz tan torpe. Ergo, de esta primera cadena de datos es obvio que sacamos una cosa en claro: la última vez que Lisa usó el pincel tenía prisa por hacerlo servir.
Charles sacó unos guantes de látex de su bolsillo y se los colocó para coger el pincel. El inspector se sorprendió al ver que llevaba un par encima y no solamente por eso: justo después de cogerlo, Charles se llevó el pincel a la nariz y lo olió.
- Como pensaba. La pintura que usa el señor Von Hausen desprende un fuerte olor y es un tipo de pintura que tiende a secarse con relativa tardanza… Lo que nos lleva a mi segundo punto: en el pincel de Lisa no hay sangre, solo pintura. Es un fallo básico que no deberían haber cometido. Si no me cree, simplemente tiene que observar y oler su mancha de “sangre”.
El inspector corrió a buscar unos guantes de látex para coger el pincel y lo observó: al contrario de la sangre del cadáver, que ya estaba seca, esa parecía estar más mojada. La hipótesis de Charles se confirmó cuando vio la cara del inspector al oler la “sangre”.
- Tiene… Tiene razón –tartamudeó-. ¡Es pintura! ¿Cómo hemos podido pasar por alto un detalle tan obvio?
- La visión de la excesiva sangre encima del cadáver dan pié a pensar que las manchas de este pincel también tienen la misma procedencia, pero un vistazo un poco más alejado de la escena del crimen nos proporciona la verdad. Concretamente un vistazo a metro escaso de distancia a la derecha desde su posición, inspector.
El inspector se giró imediatamente. Ese era el lugar donde Charles había encontrado las pinturas. Ahí si que no había sangre, pero las pinturas abiertas eran del mismo color que las del pincel de Lisa.
- Como puede observar, se representa a la perfección la paleta de colores impresa en el pincel de Lisa. Rojo incluido.
- Ya veo… Pero eso no indica que ella no lo hiciera.
- ¡Aunque! Ahora, inspector, ha perdido la única conexión que tenía entre Lisa y el crimen.
Charles y el inspector se miraron durante un buen rato, pensando. Había algo que ninguno de los dos acababa de entender y entonces Charles reacciono: el mismo había probado que Lisa estaba en la escena del crimen esa noche. Menudo desastre, pensó.
- Bien, amigo, ha conseguido probar que la joven Lisa estuvo aquí por nosotros y sin necesidad de ninguna prueba científica, le felicito.
Lisa, lejos de pasar su enfado, parecía cada vez más enfadada. Dejando todo esto de lado, Charles pensó con frialdad durante un segundo: Si tomaba por cierta la palabra de Lisa y sus descubrimientos, eso le dejaba una única opción: Lisa acudió a casa del señor Von Hausen a las 21:30 para pintar un cuadro. La mente de Charles procesaba la información con rapidez, examinando cuadro por cuadro en la habitación hasta llegar al que tenía un patrón de colores más exacto: el cuadro colocado frente a la víctima. Pero, ¿Qué hacía Lisa a esas horas de la noche terminando el cuadro de un pintor moribundo? Charles decidió que no podía sacar nada más en claro de esa escena del crimen, lo que le dejaba solamente con una última cuestión para el inspector:
- ¿Y donde decía que se encuentran los testigos?

Interrogatorios:
Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 11:25
El inspector miró en dirección hacía una puerta localizada cerca de él. Hizo una señal a un oficial que custodiaba la puerta, el cual se apartó dejando el paso libre.
- Esa es la habitación de los invitados. Es amplia, puesto que sirve de dormitorio i oficina. Allí están la viuda del señor Von Hausen, Rita Von Hausen, y la señora Margaret Wells, la vecina.
- Gracias, inspector. Volveré cuando haya terminado.

Charles entró en la sala. Una anciana, quien supuso era la señora Wells, reposaba tranquilamente en un sillón en una de las esquinas de la habitación. Al otro lado, sentada en la silla de un escritorio cercano a la cama del dormitorio se encontraba la viuda Rita Von Hausen, la esposa de la víctima, vestida enteramente de negro y con el pelo recogido. Las dos miraron a Charles sin decir nada cuando este entró y el decidió ir a hablar con Margaret Wells.
- Señora Wells, ¿supongo?
- Si, jovencito. Margaret Wells. ¿Puedo preguntarle quien es usted? ¿Está con esos policías tan cretinos?
- No, ni mucho menos. Soy el Dr. Clueless, detective privado. Lisa me ha contratado para investigar su caso, pero de momento no estoy encontrada demasiadas pruebas a su favor… Querría escuchar su testimonio sobre la noche del crimen, si es posible.
- ¡Oh, claro que si, querido! Si esta con la pobre Lisa, no hay problema… Esos policías están centrados en que una pobre niña como ella haya cometido el asesinato… ¡paparruchas! Cuando yo tenía su edad…
La señora Wells parecía haber arrancado sin pausa posible y Charles intentó volver al asunto principal:
- Señora Wells, por favor, su testimonio…
- Ah, si, es verdad – la señora Wells se rió-. Lo siento joven, tiendo a irme por las ramas.
La anciana se acomodó en el sillón e intentó recordar.
- Bien, la verdad es que esa noche yo no “vi” nada, sin embargo, si que lo “oí”.
- ¿Qué quiere decir, señora Wells?
- Yo estaba en mi piso, justo debajo del ático. Acostumbro a sentarme en mi viejo sofá a pasar la tarde y resulta que este está casualmente colocado debajo del punto donde Von Hausen pintaba. Todas las tardes escuchaba a Von Hausen pintar, hasta altas horas de la madrugada, e incluso a veces me invitaba a entrar en su casa y me dejaba observar sus últimas obras. Ese día, sin embargo, fue especial. Por alguna razón, Johan no me llamó en toda la tarde para invitarme a subir y lo que escuché aquella noche fue más extraño de lo normal. Recuerdo estar escuchando durante toda la tarde la brocha pintando cuadros y al señor Von Hausen dando muchas vueltas, supongo que para ir a buscar la pintura. Sin embargo, ese día, durante un gran período de tiempo, el señor Von Hausen paró de pintar. Fue entonces cuando oí un grito, que estoy casi segura de que era de mujer y ceso el ruido en la casa, completamente… O eso pensaba yo. Al cabo de un corto y sospechoso silencio, escuché como la brocha se ponía en marcha de nuevo. Eran las 21:45, aproximadamente.
Ese era la hora de la muerte que le había dado el inspector. Así que se había basado en el testimonio de esta testigo, pensó Charles.
- ¿Nada más que contar?
- No, después solo pude escuchar silencio hasta que llegó la policía.
Charles pensó sobre eso largo y tendido… Parecía que el testimonio de la anciana podría ayudar a Lisa, pero necesitaba algo más. Se giró hacía donde estaba la viuda.
- Gracias por su tiempo, señora Wells. Seguro que Lisa le está muy agradecida.
- De nada, joven. Suerte con la viuda, no tiene pelos en la lengua.
Vaya, así que la señora Wells y la viuda no se tenían un gran afecto mutuo, al parecer. Eso resolvía el porqué de su distancia y silencio a pesar de estar en una habitación de tamaño normal.
Charles se acercó a la señora Von Hausen.
- Rita Von Hausen, ¿verdad?
- Si. ¿Y usted es el detectivucho a quien ha contratado la aprendiz de mi marido?
- Ejem… Si, bueno. Soy el Dr. Clueless.
- Ya. ¿Que quiere?
De seguro que esa mujer lo tenía fácil para sacarle de sus casillas.
- Quiero saber que hizo durante la noche en que su marido fue asesinado.
- Bien, eso es fácil: No estuve en casa en toda la noche, fui a cenar con unas amigas. Ellas pueden corroborar mi cuartada.
- De acuerdo… ¿A que hora llegó?
- A las 21:50, aproximadamente. Nada más llegar encontré a mi marido muerto y a Lisa enfrente de él sosteniendo el cuchillo que usaron para matarle.
- Vaya… Eso es muy revelador. ¿Lisa sostenía el arma del crimen?
- Efectivamente. Esa niña mató a mi marido y pagará por ello.
- Hmpf… Cierto. Hablando de pagar… ¿Qué tal andaban de dinero últimamente?
- ¿Cómo dice?
- ¿Le parezco idiota, señora Von Hausen? Su marido pintaba mucho. Según el testimonio de Margaret Wells y la cantidad de cuadros en la habitación puedo deducir que gastaban mucho dinero en pinturas y otros materiales… Sin embargo, no creo que todas las exposiciones de su marido llegaran a cubrir eso.
- … Correcto. La verdad es que seguíamos teniendo suficiente para permitirnos una vida de lujo moderado, pero ya no es como antes, cuando todos sus ingresos iban a… nosotros.
Estoy seguro de que la viuda iba a decir “mí”, pensó Charles. Debía de estar ocultando algo…
- Entonces, ¿que piensa de sus nuevos cuadros?
- Bueno, muchas veces me encargo de recoger los que él deja tirados por ahí y… ciertamente, me han parecido los peores cuadros que mi marido ha hecho en años. Y por mucho que le pregunté nunca me dice el porque.
- Ah… ¿Recoge los mismos cuadros ahora que antes?
La viuda frunció el ceño.
- ¿Qué tiene eso de importancia?
- Puede parecer trivial, pero es crucial que responda a mi pregunta.
- La verdad, últimamente siempre recogía el la mayoría y los guardaba entre los otros cuadros, boca abajo.
- ¿De verdad?
Una chispa de esperanza cruzó por la cara de Charles: puede que ya hubiera resuelto el misterio.
- No tengo más preguntas para usted de momento, señora Von Hausen. Gracias por su tiempo.

Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 12:00
Eran ya las doce en punto. Charles miró a la ventana que había al otro lado de la habitación, donde le pareció que una nube oscurecía el sol por un momento. Sonrió. Estaba mucho más cerca de resolver el misterio. Pero aun necesitaba una pieza más, algo que no solamente aportara información, sino que pudiese desmontar todo “ese” testimonio… Charles se dirigió hacia el inspector.
- ¿Inspector Doe? ¿Tardarán mucho más las pruebas en ser analizadas?
- No, los análisis básicos estarán aquí en unos 20 minutos.
- Bien. ¿Que le parece si de mientras repetimos nuestro duelo de lógica? Le aseguro de que esta vez no se arrepentirá de oír mi versión de la historia.
- ¡Ja! Si vuelve a inclinar la balanza a nuestro favor aun más, no me importará perder el tiempo.
Bien, pensó Charles. Los tenía a todos donde quería. La puerta a la habitación de los testigos estaba abierta, lo que les aseguraba de que “esa” persona pudiese escuchar su razonamiento… Ahora debía aguantar durante 20 minutos, un largo asalto a solas contra el inspector para poder volver a ganarse la confianza de Lisa. Charles se ajustó la corbata.
- Adelante, inspector. Recítenos otra vez eso a lo que usted llama “verdad”.

¡La confrontación! ~ Charles Clueless VS John Doe:
Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 12:05
Lisa observaba la escena desde lejos, aun enfadada. Charles y el inspector se encontraban cerca de la escena del crimen y soltaban chispas de rivalidad. La tensión se cortaba con un cuchillo y el inspector decidió que abriría la “competición”.
- Bien, “doctor” Clueless… No se que cree que ha conseguido de nuevo, pero todos los testimonios y pruebas ya habían sido previamente analizados por la científica. Le aviso que le costará derrocar mis argumentos.
- Pero inspector, aquí falta un detalle crucial… Fue usted el que dijo que las pruebas solo las habían examinado superficialmente y que aun les faltaba tiempo para terminar de investigarlas.
- Aun así, no creo que su posición cambie mucho… Empezando por el testimonio de Margaret Wells. Lo que oyó esa anciana nos proporciona una fecha aproximada de la muerte y además coincide con las llegadas de Lisa y la señora Von Hausen…
Allí empezaba todo. Su primer argumento consistía en rebatir eso. Si conseguía aguantar hasta la llegada de las pruebas… Lo habría conseguido.
- Me temo que se equivoca.
- ¿Cómo dice? Supongo que tendrá pruebas para corroborar dicha afirmación…
- No. Ni falta que me hacen. Solo necesito el mismo testimonio de la señora Wells… El grito de mujer que ella explica debe de ser, lógicamente, el grito de Lisa o la viuda. Sin embargo, antes del grito hubo un espacio largo de silencio. Si tenemos en cuenta que la herida sufrida por el pintor en el cuello le impedía hablar y, ni mucho menos, ponerse a gritar, ¿que podemos sacar de esto? Cualquier otra persona en el piso antes de las 21:30 podría ser capaz de hacerlo, ¿no?
- Esto… Vaya, pues claro, podría ser verdad. ¿Pero como explica entonces la presencia de las pertenencias de la acusada en el estudio?
- En cualquier otra ocasión iría por lo obvio y diría que ella dejó sus cosas aquí antes de irse, ya que era la aprendiz del pintor, pero al estar manchado su pincel de una pintura concreta, podemos deducir algo más… Que Lisa estuvo pintando esa noche. Y antes de que me interrumpa, inspector, le diré una cosa más: se exactamente que cuadro vino a pintar, posteriormente de la muerte del pintor… ¿Verdad, Lisa?
Lisa miró a Charles con asombro, con lo que él dedujo que iba por buen camino. Se acercó al pintor y le hizo una señal al inspector para que le acompañara.
- ¿Ve? Fíjese en el patrón de colores de este cuadro. El que está justo delante del muerto.
- ¡No puede ser! Es el mismo… Pero, la verdad, ¿Por qué se entretendría la asesina del pintor en terminar el cuadro que este tenía delante de las narices?
- Bien, supongo que es pronto para aventurarme, pero… ¿No encuentra nada más raro en este cuadro?
- Bueno… No, nada en particular.
- Pues entonces no se ha fijado bien. Concretamente, en la pintura nueva que aun no se ha secado.
- … ¡Vaya! Esto es… imposible…
- Si, ¡NI UN APICE de pintura seca! Lo que quiere decir que Lisa no terminó el cuadro del pintor… ¡Pintó uno enteramente nuevo! Y porque haría eso Lisa, os preguntáis.
- De acuerdo, sigo su razonamiento. Si el lienzo estaba vacío no tiene sentido pintar el cuadro… Sin embargo, si hubiese otro cuadro debajo…
- Vaya, parece que entiende mi razonamiento… Efectivamente, el único motivo plausible de que Lisa, en frente de un muerto y después de sufrir un gran shock, se ponga a pintar un cuadro es que debe de haber algo muy importante y revelador debajo de este…
- … Suficiente, Doctor.
Lisa estaba justo detrás de ellos. Le alargó un papel a Charles.
- Esto es lo que quiere, ¿no? ¿Servirá?
Charles leyó el papel un par de veces con cara de asombro. Con esto ya tenía medio rompecabezas montado y solo necesitaba unas pocas piezas para terminarlo… Ahora debía seguir con su confrontación.
- Bien, inspector, como podrá comprobar… Esta nota es algo que el autor escribió para Lisa específicamente, mientras se desangraba hasta la muerte. Dice así: “Te he llamado para que ocultes la pintura”. Supongo que no tuvo tiempo de más…
- Pero espere… ¡Esto podría ser una falsificación!
- Vamos, ¿se le ocurre un motivo mejor para que Lisa pintara ese cuadro? Además, si tenemos esto en cuenta, ahora ya solo nos queda el gran enigma… ¿Qué hay debajo de ese cuadro? Creo que lo más rápido será preguntarle a Lisa.
- Bueno, doctor, lo puede ver usted mismo.
Charles la miró incrédulamente.
- ¿Cómo dices?
- Si. El contenido de ese cuadro es el mismo que el de todos los cuadros bocabajo que hay en esta sala…
El inspector corrió a coger un cuadro después de oír esa información. La imagen lo dejó perplejo. Giró el cuadro para que Charles pudiera observar su contenido. Una vez visto, Charles sonrió. Eso era lo que estaba buscando. Un retrato de Rita Von Hausen.

Desenlace:
Ático de los Von Hausen / 2-1-2008 / 12:23
Justo en ese momento, llamaron a la puerta. Todo el mundo se giró. Obviamente, la persona que acaba de entrar a la sala se sintió intimidada por esas miradas. El hombre se quedó allí quieto hasta que la reprimenda del inspector le hizo reaccionar:
- ¿Piensa quedarse allí parado durante mucho tiempo o me va a dar los análisis de las pruebas?
El oficial se acercó al inspector bajo la atenta mirada de Charles, quien esperaba que todos los análisis fueran a su favor. El inspector se tomó su tiempo leyendo e inspeccionando los documentos.
- Los primeros análisis son los del arma del crimen. Según nuestro experto en el tema, no se pueden detectar ni pizca de huellas. La sangre, efectivamente, era de la víctima y un test rápido confirma que es del momento del crimen. Como información extra, en el cuchillo se detectaron restos de… manzana. Por alguna razón desconocida. El oxido delata que son de un momento cercano al crimen.
Charles estaba muy emocionado. ¡Todo tenía sentido ahora! Solo tenía que esperar a los últimos análisis.
- Bien – prosiguió el inspector –. Tal como decía usted, todos los análisis restantes se ajustan a que en el pincel había simplemente pintura. ¿Ahora bien, tiene algo más que añadir a sus argumentos? Porque sigue sin haber ningún punto claro sobre el asesino.
Charles respiró hondo antes de responder. La solución al caso se planteaba sola delante de sus narices. Bueno, no la solución completa, pero como mínimo la absolución de Lisa. Tenía que ir a por todas ahora mismo.
- Ya se quien fue el asesino. O mejor dicho, ya se quien no fue.
Todo el mundo estaba perplejo. El inspector se adelantó.
- Pero, pero, pero… ¡Si no hay ni un dato concluyente!
- Bueno, hay uno muy importante que hemos pasado por alto. ¿No, señorita Von Hausen?
La viuda les estaba observando desde la puerta de la habitación de testigos. Como todo el mundo miraba a Charles y Doe nadie se había dado cuenta… Excepto el mismo Charles, quien tuvo esa intención de buen principio.
- Usted lo dijo, señora Von Hausen. Lisa sostenía el pincel en sus manos cuando entró en la habitación. ¿Pretende decir-nos que dejó a la asesina de su marido sola el suficiente tiempo como para ir a buscar un trapo y dejarla que borrara sus huellas?
- Muy astuto, señor Clueless. Puede que se me pasaran detalles por alto, pero estoy muy segura de lo que vi. Esa niñata sostenía el arma que asesino a mi marido.
- Bien. Pensémoslo de otra manera. No preguntaré si vio el cuchillo. Pero realmente, ¿Qué vio?
La viuda se paró un momento a pensar. Parecía asustada.
- El cuchillo, ¿no?
- ¿Por qué me pregunta a mí? Usted debería saberlo. O puede que no. Porque aquella noche, a oscuras, no vislumbró realmente bien el arma del crimen. Estoy seguro de que algo se lo impidió. Y se lo que fue.
- De acuerdo, eso ya es ir demasiado lejos.
- Espere. Es solamente una suposición, pero… ¿Las luces estaban encendidas o apagadas?
Rita von Hausen contuvo una cara de shock, pero no lo suficientemente bien como para engañar a los presentes. El inspector habló.
- ¿Luces apagadas? ¿Por qué?
- Fácil, inspector. La señorita von Hausen podía volver de su cita con sus amigas en cualquier momento y el pintor no quería que ella viese su retrato sin terminar. Por eso, Lisa, en un intento de alargar el tiempo que tenía para terminar de pintar un cuadro mediocre encima de este, cerró las luces. Otra razón más de porque el cuadro es más malo que los demás. ¿Verdad Lisa?
Lisa asintió con la cabeza. Todas las miradas se dirigieron de nuevo a Charles esperando que siguiera con la explicación.
- Y con esto casi concluimos el caso, porque incluso podemos explicar la confusión de la viuda. Piense, inspector. Una figura alargada llena de sangre. ¿Le suena?
- Claro… El pincel. La viuda vio a Lisa terminar la pintura.
Rita no podía refutar a los dos investigadores. Era claro que se había dado cuenta de su error. Charles prosiguió.
- ¿Pero por qué no hay huellas en el cuchillo? Alguien debió lavarlo, ¿no? Aquí está la clave del caso. Lisa a demostrado ser la única con una oportunidad clara, pero si la viuda da fe a que el testimonio de Lisa es cierto i viceversa, se desencriminan mutuamente. La señorita Wells no ha podido ser, no podía entrar en la casa sin la ayuda de alguien de dentro y no hay signos de su presencia por aquí cerca. ¿Dónde nos deja todo esto?
Charles hizo una pausa. Todo el mundo lo contemplaba absorto. El inspector parecía contento. Aunque derrotado, sabía que no podía negar la verdad de ese caso y aun estaba confuso y ansioso de escuchar el final del parlamento de Charles. Lisa estaba muy contenta por haber conseguido su absolución. Finalmente no dudaban de ella. La viuda estaba desconsolada. Había inculpado erróneamente a la pobre Lisa por enfado contra su marido y finalmente parecía que el dinero siempre había ido a parar al mismo sitio. A ella. Era lo único que parecía importarle a Johan, que murió pintando un retrato suyo. La señora Wells, que había escuchado todo desde la habitación contigua, compartía el mismo sentimiento del inspector y realmente el de todos. Curiosidad. Una vez Charles notó que nadie hablaba, se dispuso a decir algo que los dejó a todos asombrados.
- ¿Esperan que diga algo? Era una pregunta, ¿eh? Ya he dicho que sabía quien no era el asesino, pero lo que no se es quien ha cometido el crimen.
La sala se lleno de un silencio aun más denso, como de decepción, todo el mundo contemplaba a Charles con incredulidad mientras este sonreía con despreocupación.
- ¿Realmente me dice, amigo, que no tiene ni idea de quién es el asesino?
- Bueno…
Una idea cruzó la mente de Charles. Una idea fugaz. Fue como una visión repentina.
- ¿En que estaba pensando, inspector?
- Perdone. ¿Es una pregunta trampa?
- Eh, no… Pero me ha parecido que… No se… ¿Le parece algo importante el cuchillo?
Nada más decir esa última palabra, Charles recibió un nuevo flechazo. El cuchillo. Manzana.
- ¡Manzanas! ¡Hay manzanas en los árboles! No, espera, eso no…
Ahora la gente empezó a mirar a Charles de una forma extraña. El inspector se acercó a el.
- ¿Está bien, amigo?
- Si, si. Acabo de tener una especie de visión… Una idea, ¿sabe?
Charles relacionó todos los cabos sueltos de golpe.
- Bien, amigos. Hay tres cosas básicas que nos ayudarán a resolver este caso. La primera es el cuchillo, la segunda las manzanas y la tercera una pregunta… ¿Han ido a examinar el comedor o la cocina, inspector?
- Eh… No, amigo. No lo encontramos importante i tampoco hemos tenido tanto tiempo. Solo dimos un vistazo rápido al comedor y estaba limpio.
- Perfecto. Entonces dígame. ¿De donde han salido los restos de manzana del cuchillo de la víctima?
El inspector tuvo la misma idea que Charles.
- ¡Claro! ¡De la cocina! Sígame, le mostraré el camino.
Todo el mundo se puso a seguir al inspector. Este los llevó a través del comedor, hacia una puerta escondida en un rincón de la habitación. Todos se quedaron de piedra al entrar. En la cocina había algunos platos sucios, recién usados seguramente para la cena. Un par para Johan von Hausen… Y seis más para sus invitados.


PROXIMAMENTE: Parte 2 “El misterio de los hermanos”


Última edición por Red el Jue Feb 02, 2012 10:49 am, editado 12 veces
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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Markelo el Dom Oct 23, 2011 10:38 pm

Excelente! Una historia de misterio, me agrada! thanabis rape face

Está muy corto!! -_-
Necesito saber que sigue!! Continúala!!
Y recomendación, sería poner las tildes XD

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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Red el Vie Oct 28, 2011 2:23 pm

¡Siento no haber podido colgar nada pronto! Esta semana estaba hasta los topes de examenes... -_-

Aquí está el primer capítulo propiamente dicho, se nota en que es mucho más largo que el prólogo. Es una breve introducción a este misterio, aparte de que me sirve para la explicación general. Algunas cosas estan un poco forzadas pero me he esforzado un poco más con las tildes...

Bueno, ¡os animo a comentar! kitty face
¿Que os parece el incio?
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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Kaitogirl el Dom Nov 06, 2011 4:19 am

Bueno, te seguía hace un tiempecillo ya, pero no habia comentado nada. Aprovecho y lo hago ahora :3

Me encanta la tematica de misterio!! Me recuerda a mis comics de detective Conan! >¬<

Los adoro en serio. Y si algo me han enseñado esos comics, es que lo evidente a primera vista nunca es la respuesta :3

Yo creo que la asesina es la mujer >Very Happy


Pero nunca se sabe.... de momento está interesantísimo, me gusta mucho, asi que espero que lo continues pronto si aprecias tu salud corporal... *¬*
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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Red el Dom Nov 13, 2011 2:28 pm

¡Nos acercamos lentamente al desenlace de este misterio! ¡Cada detalle cuenta! ¿Habrá sido alguien ya capaz de comprender la verdad detras de este asunto...? Solo quedan tres capitulos para terminar, ¿se alzará la verdad al final?

... Que épico mola!!! XD

PD: Perdón por no haber publicado el viernes, como las utlimas semanas, pero estaba ocupado... Igualmente, ya dije que no daría fechas, porque si no el día que no cumples te cae bronca... Megu Yao ¡Espero que disfruties de este capitulo, porque como ya he dicho, ahora viene el desenlace!
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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

Mensaje  Red el Jue Feb 02, 2012 10:49 am

¡¡¡Siiiiiiiii!!! ¡Por fin! He terminado el último capítulo de la primera parte. Este misterio se resuelve pero otro misterio aparece delante de nuestro protagonista. ¡Vais a odiar la siguiente parte al principio, seguramente, pero intentaré hacerla lo mejor que pueda!

yesh
¡Muchas gracias a todos los que habeis leido la primera parte completa de Dr. Clueless!
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Re: Dr. Clueless [Parte 1 Completa ~ 8 capítulos]

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